Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano, construir la nueva historia

La Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC), plataforma a la cual se puede acceder de manera interactiva en cualquier servidor local, ya cuenta con más de 3500 entradas. Su creador, el crítico e investigador camagüeyano Juan Antonio García Borrero, invitado a la presentación de la ENDAC en esta edición del Festival, dialoga sobre la historia de esta enciclopedia, sus detalles y finalidad.

Juany, como le dicen sus allegados, promueve desde su página cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com, los pormenores de las actividades que tienen lugar en materia de cine en el país y el quehacer de los estudiantes de la Facultad de Medios en la provincia de Camagüey. Decidió él mismo ser quien recuente las vicisitudes a modo de testimonio.

Me concentro más en las posibilidades prácticas que nos brinda hoy la revolución digital para construir esa nueva historia del audiovisual cubano, incluso en un país como el nuestro, donde la penetración de Internet todavía es tan leve, y el concepto de Humanidades Digitales apenas es pensado en el gremio.

Si hoy se habla de la emergencia de una “Nueva Historia del Cine” no es a partir de las elucubraciones teóricas de individuos que sueñan con ese punto de giro copernicano, sino, justo lo contrario, han sido las circunstancias concretas que ya existen, las que han llevado a pensar con un nuevo enfoque académico esa venidera escritura de la Historia del audiovisual.

En la zona de las investigaciones vinculadas al audiovisual cubano se ha hecho muy poco, aunque hay acciones interesantes, como las desarrolladas en el blog Postdata, donde a partir de la llamada “Teoría de los seis grados de separación”, e inspirados en lo publicado en un sitio de la Universidad de Virginia (“El oráculo de Bacon”), se logró graficar la red de relaciones establecidas entre los actores del cine cubano.

Comencé a trabajar la Enciclopedia del Audiovisual Cubano como si se tratara de una ampliación de la Guía crítica del cine cubano de ficción, un libro hoy agotado. Sin embargo, en la medida que avanzaba en el proyecto, me fue fácil detectar que ya no es posible pensar y articular la Historia del cine cubano de la misma manera en que lo hacíamos hace veinte años
La Enciclopedia, a diferencia de la Guía crítica…, intenta proponer una Historia que no se queda en el registro gélido de las imágenes que vemos en pantalla, sino que explore con una perspectiva de conjunto las conexiones que se establecen entre los filmes, las tecnologías, los contextos económicos, políticos, y culturales, así como los escenarios más íntimos donde los individuos convierten en una práctica sistemática el consumo del audiovisual.

La ENDAC aboga por esa voluntad holística. Pero habría que entender esa pretensión de Historia integral del audiovisual cubano, más allá de lo fríamente numérico, en tanto se trata de algo bien diferente a la simple sumatoria de fichas, sinopsis, o estadísticas.

O sea, que si como autor en la Guía crítica del cine cubano de ficción pude recopilar un conjunto bastante amplio de informaciones que hablaban del cine silente, sonoro pre-revolucionario, revolucionario (representado fundamentalmente por la producción del ICAIC), sumergido (centros productores que apenas eran visibilizados en el relato oficial, como los Estudios Cinematográficos de la Televisión o los de las Fuerzas Armadas Revolucionarias), o cine clubes de creación, lo novedoso de la actual Enciclopedia no estaría en la incorporación de novedades informativas (que las tiene), sino en la defensa que hace de la escritura colaborativa.

Para ello me remontaré precisamente a mis inicios como estudioso del cine cubano, los cuales podría asociar al momento en que decidí conformar la Guía crítica…, allá por el año 1996.
En aquellos momentos estábamos en vísperas de festejar el centenario de la llegada del cinematógrafo a la isla. Hoy el catálogo de libros que aborda el devenir del cine cubano es amplísimo, pero entonces había muchísimas limitaciones para acceder a la información (sobre todo si uno vive en provincia, y no hay en el lugar donde residimos un Centro de Documentación o una Cinemateca que te auxilie).

Por otro lado, estaba el interés de hablar del cine cubano, no como si se tratara de la historia del ICAIC (el famoso “icaicentrismo” que hoy tanto cuestionamos), sino como el conjunto de prácticas generadas alrededor de la imagen en movimiento (sin importar el lugar donde surge o el soporte que la hospeda), lo cual nos llevaría a hablar de películas, pero también de salas cinematográficas como espacios de intercambio social, y del consumo cultural como un modo de establecer pactos de identidad.

Cada uno de estos libros junto a la otra decena que he escrito intentan devolver los fragmentos al imán invisible que los une: la representación audiovisual de lo cubano, aun cuando no se viva en la isla. Buenos, regulares, malos, esos libros están allí, ocupando espacio en el librero de alguien que alguna vez los adquirió. Sin embargo, viven desconectados, muchas veces sin recibir la más mínima atención académica dado que no llegan a las manos de los investigadores que pueden discutirlos.

Imaginemos toda esa información que yace dispersa en centenares de libros que hablan del cine cubano, contenida en una sola plataforma digital a la que se puede acceder y contribuir desde cualquier parte del planeta, a través de una computadora, una laptop, o cualquier dispositivo (Tablet, teléfono, etc) que permita conectarse a Internet. Con la ventaja, además, de que la Enciclopedia del Audiovisual Cubano podría ser descargada, consultada y debatida off line.

Al estar concebida como una publicación Wiki que utiliza software libre, la Enciclopedia permite la construcción interactiva del conocimiento, de acuerdo a las modalidades más contemporáneas de la comunicación. Esto significa que más que un Autor (con mayúsculas), el cual decide la forma definitiva que tendrá ese libro que pone a disposición de los lectores, en la Enciclopedia hay una suerte de Editor principal que (ayudado por otros editores o expertos) facilita la circulación de ideas alrededor de un concepto (en nuestro caso el audiovisual cubano, mucho más amplio que el de cine cubano), el cual podrá ser examinado desde los más diversos ángulos, de acuerdo a un paradigma que recuerda la propuesta del filme Rashomon.

Una Historia del audiovisual cubano escrita de esa manera pasaría rápidamente de la Historia-relato (narración individual de un cronista que organiza los hechos por él conocidos de acuerdo a los imperativos de la linealidad) a la Historia-problema, esa donde no solo se describen los acontecimientos, sino se pone en perspectiva crítica la metodología utilizadas por los historiadores.
Por otro lado, asumir el audiovisual cubano como una suerte de banco de problemas, en vez del altar ante el cual hay que doblegarse como si fuese un devocionario, nos evitaría el duro reproche elaborado alguna vez por Michèle Lagny cuando escribe que una Historia del cine “redactada por cinéfilos, muchas veces no es más que una historia santa”.

Si queremos que la Historia del audiovisual cubano alcance a superar los inevitables sesgos de quien ama con gran pasión esa producción y solo encuentra en la misma virtudes que nos estimulan a escribir sobre ella, para llegar al rigor científico que explicaría el desarrollo de esta práctica cultural, no a partir de la forzada identidad y lo teleológico que encumbra, sino de las contradicciones y las crisis, entonces será preciso apelar a la mirada plural de los equipos multidisciplinarios.

De allí que la posibilidad de construir esta “nueva historia del audiovisual cubano” no descanse tanto en la gran cantidad de información que ahora podamos tener a mano gracias a las nuevas tecnologías, como en la construcción de una metodología que sea capaz de conectar y entrecruzar todos estos escenarios que, a primera vista, parecieran alejados y ajenos.
La Enciclopedia del Audiovisual Cubano puede funcionar como repositorio, pero sobre todo como fuente investigativa donde las ideas y los debates fluyan a partir de una interacción tecnológica que nos permitirá desplazarnos a través del espacio y el tiempo de un modo siempre dinámico e impredecible. Como sucede en la vida misma.

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