Discurso inaugural del 40 festival

Buenas tardes

Inauguramos hoy el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. El Festival de Cine de La Habana, de Cuba, de América Latina, en su cuadragésima edición.

Imposible sería resumir todo lo que conlleva celebrar este aniversario. Queremos recordar a los fundadores, a los que ya murieron y a los que aún viven pero no están; agradecer a los nuevos que hoy se inician con responsabilidad y compromiso. En fin, a todos los que han contribuido a lo largo de cuarenta años a convertir a La Habana en la capital del cine latinoamericano.

Al público, a ese público exigente, emotivo, fiel, único, radical, que un día se descubrió en las pantallas de nuestros cines y que terminó por darle su verdadero sentido al Festival, convirtiéndolo en parte indivisible de su historia.

En esta jornada tan especial amerita mencionar a los anfitriones, a los cineastas cubanos del ICAIC, quienes bajo el liderazgo de Alfredo Guevara, Pastor Vega y Julio García Espinosa ayudaron a construir este espacio de diálogo, intercambio y comunión latinoamericana. Junto a ellos, quiero recordar y agradecer a nuestros cineastas de América Latina por confiar en nosotros, por darnos sus obras, cuando antes no pocos ya habían entregado sus vidas por revelar la verdadera imagen de nuestros pueblos.

Pensando en ellos, y en Fidel y en Gabo, que potenciaron estos sueños, y mirando al futuro, iniciamos este cuadragésimo Festival.

A finales de diciembre pasado falleció en Roma, una de las figuras más queridas y emblemáticas del Nuevo Cine Latinoamericano. La Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, su escuela, ha organizado el homenaje que Fernando Birri merece y que acogeremos como propio.

El año pasado, en la clausura, anunciamos que este Festival estaría dedicado a Tomás Gutiérrez Alea, al artista y al ejemplo de intelectual comprometido con su realidad y su tiempo. Ahí están las obras de Titón, que iluminan nuestro presente y provocan temblores a los burócratas de cualquier latitud. Ahí está su legado para nuestras generaciones y para las venideras.

Cuatro décadas de Festival nos han permitido descubrir a cientos de cineastas, disfrutar miles de películas y compartirlas con millares de espectadores. Dicho así, a modo de twits, pueden parecernos cifras huecas. Pero detrás de ellas está la imagen multiplicada de nuestras sociedades, de nuestros países, de nuestra cultura; el registro de nuestra memoria, de las luchas por la defensa de los derechos por la igualdad social, racial y de género; de la lucha contra la violencia y de la construcción de un imaginario que nos identifica.

Llegado a este punto, un Festival como el nuestro está obligado a preguntarse: ¿Qué es el cine latinoamericano hoy?, ¿cuánto de nuevo hay en nuestro cine? ¿Cuáles son sus límites físicos y virtuales? ¿Cómo podemos aprovechar la convergencia de las múltiples plataformas para difundirlo? Sobre estos problemas versará el evento teórico que iniciaremos mañana. No hay forma de proyectarnos hacia el futuro si no estudiamos y reflexionamos a fondo sobre la realidad de nuestro cine y planeamos el papel que debemos jugar en este nuevo escenario.

Quiero regresar al primer Festival; siempre es útil mirar el pasado para entender mejor el presente. Surgió este Festival en diciembre de 1979 y en su discurso inaugural Alfredo Guevara lanzó una pregunta al auditorio que hoy adquiere estremecedora vigencia: ¿Qué hacer frente a la tenebrosa noche que se cierne —temporalmente sabemos— para no pocos cineastas de Nuestra América? Hoy también podríamos preguntarnos: ¿Qué hacer ante el peligroso avance de una derecha neoliberal que destruye cuanto hemos construido?; ¿qué hacer ante el empoderamiento de la ignorancia y la desidia, y ante el descarado desprecio que muestran sus ejecutores por las más genuinas expresiones de nuestra cultura?

Este cuadragésimo Festival se inaugura con un documental excepcional, en tanto excepcional es también su protagonista: José Mujica. Cuando concluya su proyección y aparezcan los créditos finales, comprenderán mejor estas palabras.

Pido a su director Emir Kusturica y a sus productores Hugo Sigman y Leticia Cristi que me acompañen en el escenario para presentarles el filme: El Pepe, una vida suprema.

Muchas gracias

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