Helga Stephenson, Coral de Honor

Con la entrega del Coral de Honor del Festival a Helga Stephenson, el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano rinde tributo a nuestra colega y colaboradora canadiense de tantos años, a una brillante carrera y una incansable vocación dedicadas a promover el cine en Canadá y el resto del mundo.

Graduada en Artes por la Universidad McGill de Montreal, a lo largo de una extensa trayectoria profesional, que se extiende por más de cuatro décadas, Helga Stephensonse ha desempeñado en diversos puestos y responsabilidades relacionados en buena medida con la gestión y difusión de la cultura cinematográfica canadiense y mundial. Su extensa hoja de servicios en esta área incluye labores de dirección, asistencia, consultoría, desarrollo y producción de proyectos y relaciones públicas en organizaciones privadas y gubernamentales como Stephenson, Ramsay, O’Donnell Limited; Film Consortium of Canada; Preview Limited; Viacom Canada Ltd.; Stephenson Productions Inc. y Daniels Stephenson Inc. Por otra parte, como representante oficial del gobierno canadiense, así como de organizaciones artísticas y de negocios, ha viajado y trabajado en más de veinte países, incluidos México, Argentina, Perú, Colombia, Ecuador, Brasil, Venezuela, Nicaragua, Costa Rica y Cuba. Fue cofundadora del comité canadiense de Human Rights Watch, de cuyo festival es presidente en la actualidad; preside el Festival Internacional de Cine de Reykjavik y es asesora de otros eventos internacionales de su tipo. De 2011 a 2015 dirigió la Academy of Canadian Cinema & Television, responsabilizada con la promoción nacional e internacional de las industrias fílmicas, televisivas y digitales de Canadá, incluida la convocatoria y entrega de los premios anuales en dichas categorías.

Renglón aparte merece, sin embargo, lo que a todas luces constituyó un verdadero hito en su desempeño profesional: su labor como directora ejecutiva del Festival Internacional de Toronto (TIFF) en su período de fundación y expansión (1986-1994), cuando se echaron las bases de lo que hoy es el TIFF Group, o sea, la Cinemateca de Ontario, la Biblioteca de Referencia del Cine y el Circuito Cinematográfico, que ha llevado el cine de arte por todo el mundo. Su trabajo en este sentido estuvo encaminado a proveer al Festival de contactos y visibilidad internacional, extensión a la comunidad, relaciones con el gobierno canadiense, recaudación de fondos y creación de una marca. Como resultado, Toronto es hoy una de las citas cinematográficas más significativas del circuito internacional, al nivel de otras como Cannes, Venecia y Berlín. Asimismo, como directora ejecutiva de la Cinemateca de Ontario, cargo que desempeñó entre 1989 y 1994, dotó a la misma de una sede permanente para la exhibición de cine de calidad, a los fines de presentar el cine local, nacional e internacional; creó el archivo de consulta fílmica más grande de Canadá; y promovió la edición de publicaciones sobre cine, todo lo cual convirtió a la Cinemateca en un punto clave para la gestión de la cultura cinematográfica en su país.

Pero además, y esto es algo que nos concierne directamente, Helga Stephenson es conocida como una apasionada divulgadora del cine latinoamericano. Junto a Piers Handling, produjo hace justamente cuarenta años la retrospectiva 1986, Winds of Change (1986, Vientos de Cambio), la más grande que se haya organizado sobre cine latinoamericano, justo cuando este irrumpía en la escena internacional con una serie de importantes obras que harían historia.

Vientos de Cambio, producida en colaboración con el Comité de Cineastas de Latinoamérica, celebró la inauguración de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Para la comunidad internacional, ofreció un contexto histórico para la apreciación del cine de la región y se convirtió en una importante plataforma internacional para sus cineastas emergentes, cuya vibrante y original visión abrió nuevos mercados para el cine latinoamericano contemporáneo, que desde entonces ha contado con una presencia significativa en el panorama cinematográfico mundial. La retrospectiva, en resumen, expuso y celebró las raíces del Nuevo Cine Latinoamericano, y, lo que es más importante, reconoció y promovió a jóvenes realizadores que abrían nuevos caminos por donde este transitaría en lo adelante.

Junto a lo anterior, es imprescindible reconocer la inmensa deuda de gratitud que tiene el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano con Helga Stephenson. Cuatro décadas de permanente y entusiasta respaldo a la cita habanera, materializado no solo en la asesoría profesional y el establecimiento de contactos que han potenciado la visibilidad internacional del Festival en órdenes tan diversos como programación, industria, formación e impacto mediático, sino también en el acceso propiamente dicho a la cultura cinematográfica canadiense, y del norte anglosajón y francófono en general, que su incansable gestión como promotora ha llevado a vías de hecho. Si los nombres de autores como Denys Arcand, Atom Egoyan, Philippe Falardeau, Denis Coté, David Cronenberg, Robert Lepage, Léa Pool, Patricia Rozema, Jean-Marc Vallée y Xavier Dolan, han resonado una y otra vez en las pantallas del Festival, ello se debe en gran medida a Helga Stephenson. Con la entrega de su Coral de Honor, el Festival quiere honrar a una de las personalidades cuya inestimable y desinteresada contribución ha sido decisiva en la consolidación de estos encuentros con el cine latinoamericano y mundial en La Habana. El suyo ha sido un acto de amistad incondicional, un verdadero trabajo de amor dedicado al Festival, al cine latinoamericano y al público cubano. Un gesto que nos honra, nos llena de admiración y nos compromete.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

[email-subscribers-form id="2"]