Jóvenes en el borde

 

La juventud, como grupo etario, encuentra en este 38vo. Festival un sistema de representación en el cual los sujetos aparecen en el centro de las historias, como personajes agentes del cambio, aun cuando no buscan intencionadamente el mismo.

Las películas latinoamericanas de esta edición abandonan conflictos melodramáticos y rimbombancias histriónicas, para centrarse en historias individuales aparentemente intrascendentes por la cotidianidad en la que se ven reflejadas.

Otros de los ejes que se podrán encontrar es la relación de los jóvenes con sus coetáneos y sus familias. Relaciones difíciles estas últimas, en las cuales no se prejuzga desde el punto de vista fílmico, sino más bien se exponen determinadas relaciones, como en La ciudad del futuro (Cláudio Marques, Marilia Hughes): dos jóvenes y una joven deciden formar su propio modelo de familia y para ello deberán enfrentarse a su contexto social más inmediato, un poblado brasileño al interior de Bahía, con todos sus parientes. En aras de formar sus propias reglas de convivencia, La ciudad… ofrece un vistazo hacia las libertades individuales que son violadas y censuradas por causa de prejuicios sexuales. Aun cuando una de las sensaciones sociales más fuerte que prima en el continente latinoamericano es la familia como institución en crisis, el filme codirigido por Marques y Hughes muestra una realidad diferente: la familia no está en crisis, solo está cambiando o tal vez visibilizando modelos familiares que hasta el momento el cine no había representado.

Entre la relación social y familiar también se presentará un violencia sistémica producto del patriarcado. Así, aparentemente sin motivo, la historia de Jesús (Fernando Guzzoni) progresa desde el arrepentimiento de este adolescente que comete un crimen en conjunto con sus amigos. La violencia sin supuestas causas políticas, sin historias o relaciones previas, y catalizada por drogas, conforma la representación de una juventud otra que vive en su mundo social más cercano como el colegio, las juergas, y de pronto se encuentra ante una vida de la cual no ha tomado plena conciencia.

Los albores del siglo XXI han revelado una sociedad joven que no se relaciona sobre la base de líderes o grandes “proyectos” de sino utópico; más bien escoge momentos de la vida. Seleccionan no trazar un camino fijo sino “estar”. Con el surgimiento de las tribus urbanas, el uso y apropiación de los espacios públicos han revivido, no desde la noción política que tal vez pudieron tener en los sesenta, sino más bien desde una zona de confort donde relacionarse, compartir historias e incluso encontrar zonas para la creación artística. En este contexto puede insertarse la película colombiana Los nadie (Juan Sebastián Mesa), que mediante historias de jóvenes unidos por el “arte callejero” —el grafiti, el circo, el tatuaje— buscan afanosamente la inspiración para realizar grandes hazañas. Sin embargo, estas últimas no estarán relacionadas con movimientos políticos o revoluciones, sino más bien con satisfacciones individuales tales como viajar. Así, el viaje como símbolo de libertad, de cambio, de independencia, es otro de los ejes temáticos que atraviesan mucho de los filmes. Tal es el caso de la película cubana Sharing Stella (Kiki Álvarez), que intenta indagar en la vida de jóvenes actores, y se ve transversalizada por la búsqueda del personaje perteneciente a la clásica obra teatral estadounidense Un tranvía llamado deseo.

La relación entre inercia y cinética se encuentra presente en todos los filmes mencionados, así como en El techo, ópera prima de largo metraje de la cubana Patricia Ramos, quien busca desde otro trío de personajes (una mujer y dos hombres) indagar en la juventud como etapa de la vida, en la que los conflictos a superar por los jóvenes personajes se centran en sus contextos más que en sus personalidades.

En ese sentido es importante destacar que en Ciudad del… y la ópera prima de Ramos, los personajes femeninos son agentes de cambio y proactivos, por lo que en vez de estar observando el ya tradicional y estereotipado personaje femenino que muchas veces ha recreado el cine latinoamericano, aquí vemos jóvenes que toman decisiones propias e influyen en el curso de las acciones dramáticas de los filmes.

Un factor dramático y de ambiente muy importante en estos filmes es el grupo como resorte, la pertenencia al mismo y la presión que este ejerce hasta convertirse en la coacción sistémica que ejerce la sociedad. Lo anterior se ve reflejado de forma sublime en cintas como la chilena Aquí no ha pasado nada (AFA), que además incorpora las redes sociales como elemento visual, convirtiéndolo en recursos intradiegéticos, los cuales ya se han utilizado en otras cinematografías, pero que son relativamente novedosos para la latinoamericana. También se vuelve amenazante en Jesús, que recurre al elemento familiar más para huir de esta presión que de enmendar lo mal hecho.

Personajes que tal pareciera han nacido demasiado cansados para hacer algo, o que viven en un constante domingo.

Con estos largos se desplaza así la mirada del cine latinoamericano a la juventud, en ocasiones desde extrañamientos de los directores, en otras desde la identificación con sus personajes.

Analizando estas películas no sería para nada irracional pensar en un regreso al cine latinoamericano de las décadas del 60 y del 70. Si bien las décadas del 80 y 90 se caracterizaron por el acercamiento a los grandes públicos con géneros como la comedia, o se comenzó a pensar en un circuito comercial que podría recepcionar las películas latinoamericanas, razón por la cual algunos críticos las consideraron épocas de retroceso; estos inicios del siglo XXI se conectan de alguna forma con los orígenes del movimiento, que si bien han abandonado el reflejo de grandes causas políticas al mirar a la juventud desde historias individuales o como grupo social, se encuentran reflejando otro tipo de compromiso, más con la civilidad o con un contexto doméstico, que como bien ha defendido el feminismo es el primer y más grande contexto político, en el sentido más prístino de la palabra y por eso relevante.

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