Puerto seguro para el derecho audiovisual

Una de las obsesiones de todo (buen) productor audiovisual es obtener los derechos de las obras pre-existentes que van a incorporar a su obra audiovisual, durante el proceso de creación.
¿Podemos utilizar material ajeno sin pago o autorización? Absolutamente, si navegamos por un puerto seguro la respuesta es positiva, según el abogado estadounidense Michael C. Donaldson, defensor de la teoría del Fair Use bajo la ley del copyright en su país.

De las posibilidades, la jurisprudencia y la legislación norteamericana para la utilización de esas obras ya terminadas y protegidas, disertó el abogado en la conferencia How to find safe harbor? (¿Cómo hallar un puerto seguro?).

Donaldson labora para y por el cine independiente desde hace más de 30 años. Es consejero general de Film Independent, sede de los Independent Spirit Awards y del Festival de Cine de Los Ángeles, además de la Writers Guild Foundation. Su bufete lo integran nueve abogados formados por él mismo, declaraba con evidente orgullo en la Sala Taganana del Hotel Nacional de Cuba.
El abogado explicó que las leyes norteamericanas con respecto al uso materiales protegidos por el copyright son confusas, puesto que dejan un margen de ambigüedad en cuanto a su uso limitado. De ahí que para los letrados norteamericanos sea muy difícil interpretar lo que dictan las regulaciones en ese sentido, y los tribunales debieran tener en cuenta esa situación, recalca. Al momento de utilizar fragmentos de esas obras hay que determinar cuidadosamente cuánto minutos se van a tomar, qué fragmentos y con qué intención. Todos esos aspectos se evalúan al detalle en nuestro bufete para cada caso.

Donaldson también explicó que el sistema cubano es más generoso en comparación con el suyo. La ley cubana contempla una lista diáfana y precisa de las acciones lícitas. “Sin embargo, en EE.UU. el autor de un libro, una pieza visual o audiovisual es el dueño absoluto de esta, y para poder utilizarla se debe pagar por ella. Usar el trabajo de otro en una película sin pagar es prácticamente inconcebible. Tenemos lo que se conoce como uso razonable de una forma muy limitada.

“Nosotros descubrimos que había una forma fácil para determinar si hay un uso razonable, y a esa área de fácil uso o navegación lo llamamos el puerto seguro, es decir, el terreno sobre el que no hay la menor duda de un uso razonable, no conflictivo y poco problemático, por lo que se puede navegar seguro”.

Por otro lado, los productores independientes que trabajan con bajo presupuesto utilizan pólizas de seguro que generalmente no pasan de $10 mil. No obstante, los distribuidores exigen que los audiovisuales cuenten con este tipo de seguro. Antes no existían, y hace un decenio atrás negociamos con las compañías aseguradoras para que se estableciera y así proteger a los realizadores que aplican el uso razonable de materiales protegidos. Finalmente, una de esas aseguradoras estuvo de acuerdo.

Los grandes estudios tienen por norma usar licencias para todo empleo de material ajeno. “Es muy raro que ellos nos llamen para discutir sobre una licencia. De vez en cuando solicitan nuestra ayuda, pero sucede en ocasiones excepcionales”.

En Cuba los materiales utilizados para fines educativos y/o no comerciales son libres de pago por su utilización, mientras que en EE.UU no funciona así. De hecho, hace muy poco tiempo se aprobó una ley para regular el uso de materiales en las escuelas sin tener que pagar.

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